viernes, 18 de septiembre de 2015

Los Árboles Invisibles Cultivar el Asombro

Cultivar el Asombro

by Rosa
El sentimiento del asombro siempre me ha sido muy querido. Ese afecto empezó en un tiempo en que solía pasear con mi sobrina de seis años. El paseo, emprendido con ánimo aventurero, siempre nos deparaba sorpresas y motivos de regocijo, a veces se nos cruzaba una gaviota volando, otras divisábamos un gran barco de vela en el horizonte o nos topábamos con un árbol cuajado de exóticas flores. Todo era motivo de asombro, si bien un tanto incitado por mi manera entusiasta y apasionada de contar. Quería entretenerla y divertirnos juntas observando las pequeñas maravillas de nuestro entorno, lo que no era nada difícil dado el instinto natural de niñas y niños para la fascinación.
Ahora, sumida en la aventura de escribir este blog sobre árboles, el asombro sigue siendo motivo de mis reflexiones. En la experiencia de asombrarnos ante la presencia de los árboles siento que hay algo fundamental para conectar con ellos de manera profunda y duradera, algo que también es escurridizo, intangible y difícil de expresar. ¿Qué pasa cuando nos abrimos a sentir y percibir el flujo de la vida que emana de un majestuoso árbol centenario? ¿Qué importancia tienen los sentimientos de sobrecogimiento y turbación que nos provoca la grandeza vital de los árboles?
sense_of_wonder_rachel-carsonLa importancia del asombro ha sido y es objeto de atención de educadores y terapeutas, pensadores y artistas. Rachel Carson (1907-1964), la escritora y bióloga estadounidense que inspiró el ecologismo moderno, dedicó un libro enteramente a revelar el valor del asombro para descubrir y amar el mundo natural que nos rodea, un texto muy inspirador para quienes queremos ahondar en nuestra conexión con la naturaleza.
Rachel Carson es mundialmente conocida por su libro La primavera silenciosa (1962), en el que denunció el uso descontrolado del DDT y advirtió de las consecuencias dañinas para la salud humana y la naturaleza, libro que dio origen al movimiento ambiental contemporáneo. Sin pretenderlo, dada su naturaleza tímida, modesta y tranquila, se convirtió en un icono, un ejemplo, por la trascendencia de sus obras y por su valentía y entereza moral en la defensa de sus ideas.  Su mensaje sigue vivo en sus libros, al alcance de quien quiera descubrirlo.
Rachel Carson amaba la naturaleza, era su pasión desde niña, igual que la literatura. La contemplación continua de entornos naturales, como el mar y el bosque, debió de llevarla a interiorizar la naturaleza de tal modo que al escribir era capaz de expresar, por encima del discurso científico, la poderosa belleza que irradia todo lo vivo. Y deseaba que todo el mundo pudiera reconocer esa grandeza, por eso, escribió diversos artículos para enseñar a la gente la belleza y maravilla de lo natural.
Una versión preliminar de El Sentido del Asombro fue publicada como artículo en 1956 en la revista Woman’s Home Companion, bajo el título Ayuda a tu hijo a asombrarse (Help your child to wonder). En los sesenta, cuando ya estaba enferma del cáncer que acabó con su vida, lo reescribió como libro y fue publicado póstumamente en 1965, con el título The Sense of Wonder. Hasta 2012 no se ha podido encontrar una traducción en español de esta obra tan relevante (1).
Es un libro breve que relata experiencias con su sobrino, explorando la naturaleza en la costa de Maine, donde tenía “su propia playa y su propia parcela pequeña de bosque”.
Una tormentosa noche de otoño cuando mi sobrino Roger tenía unos veinte meses le envolví con una manta y lo llevé a la playa en la oscuridad lluviosa. Allí fuera, justo a la orilla de lo que no podíamos ver, donde enormes olas tronaban, tenuemente percibimos vagas formas blancas que resonaban y gritaban y nos arrojaban puñados de espuma. Reímos juntos de pura alegría. Él, un bebé conociendo por primera vez el salvaje tumulto del océano. Yo, con la sal de la mitad de mi vida de amor al mar en mí. Pero creo que ambos sentimos la misma respuesta, el mismo escalofrío en nuestra espina dorsal ante la inmensidad, el bramar del océano y la noche indómita que nos rodeaba. 
Las muestras de fascinación del niño en las diversas situaciones a las que lo expone son, para la autora, la confirmación de la existencia en los niños de un verdadero instinto para asombrarse ante lo que es bello e inspira admiración. Pero lo más llamativo es que la admirable científica considera esencial acercar a los niños, antes que nada, a la belleza de lo natural, a la belleza de todo lo que existe, del misterio que emana de lo vivo. “Conocer no es ni la mitad de importante que sentir” sería su mantra. Más que instruir y dar a aprender nombres y hechos, defiende que hay que estimular las emociones, el sentido de la belleza, el entusiasmo por lo nuevo y desconocido, las sensaciones de simpatía, compasión o amor. Una vez que hayan surgido las emociones, dice, entonces desearemos el conocimiento sobre el objeto de nuestra conmoción, y cuando lo encontremos entonces tendrá un significado duradero.
Rachel-Carson
Que el asombro es la puerta del saber no es nuevo, pero no lo tenemos muy presente en la actualidad, hemos olvidado ya que es el origen del conocimiento humano. Platón, Aristóteles y otros sabios de la antigüedad lo enunciaron: por nuestros ojos participamos del espectáculo de la estrellas, del sol y de la bóveda celeste y ese espectáculo nos impulsa a investigar el universo. El asombro nos mueve a buscarle una explicación a los fenómenos que tenemos delante, una respuesta a las innumerables preguntas que nos vienen a la mente. El título del libro de Carson es, en ese sentido, doblemente acertado dado que la palabra wonder tiene una doble acepción en inglés, “sorprenderse” y “preguntarse”.
Hay consenso en considerar que el asombro es una capacidad o “sentido” innato en los niños, pero que al crecer se debilita, incluso se pierde, si no se mantiene activo. Y poco lo ejercitamos hoy en día con el escaso tiempo que le dedicamos a visitar la naturaleza y las innumerables horas que ocupamos con nuestros dispositivos tecnológicos. Educadores y terapeutas que defienden el desarrollo integral de la persona y de su creatividad abogan por la necesidad de cultivar la capacidad de asombro ante la belleza natural como parte importante para el desarrollo pleno de los niños y adultos. Rachel Carson vislumbró en la sociedad de los años 50-60 (del pasado siglo) que la tecnología alejaría a la gente de la naturaleza y de la experiencia gratificante de admirarla; como remedio argumenta la necesidad de cultivar y fortalecer este sentido. ¿Cómo adiestrar y robustecer esa capacidad de maravillarnos?
En su libro, Carson sugiere llevar a los niños a explorar la naturaleza y que se lo pasen bien, y se abran a las posibilidades de deleites y descubrimientos que los sentidos les brindan. Nos convence de que todos tenemos múltiples ocasiones de admirar la belleza de la naturaleza que tenemos cercana, basta con estar atentos y abiertos. Revela diversas maneras de maravillarnos en la vida cotidiana,  mirar las nubes y el cielo, escuchar las voces de la tierra, percibir los olores cargados de impresiones y recuerdos… nada de lo que sugiere es del todo nuevo, pero su poderosa prosa poética y su sentida elocuencia inspiran verdad y deseos de seguir sus pasos.
Al final del texto, Rachel Carson se pregunta si conservar el sentido del asombro tiene algo más de valor en nuestras vidas, más allá del disfrute que proporciona la contemplación de la belleza. Su respuesta es la certeza. La certeza en que el sentido del asombro y sobrecogimiento tiene un valor profundo y duradero en la vida interior de las personas:
Aquellos, tanto científicos como profanos, que moran entre las bellezas y los misterios de la Tierra nunca están solos o hastiados de la vida.El don del sentido del asombro, es un inagotable antídoto contra el aburrimiento y el desencanto de los años posteriores a la niñez, los años de la estéril preocupación por problemas artificiales y del distanciamiento de la fuente de nuestra fuerza.
Aquellos que contemplan la belleza de la tierra encuentran reservas de fuerzas que durarán hasta que la vida termine.
Cualquieras que sean las contrariedades o preocupaciones de sus vidas pueden encontrar el camino que lleve a la alegría interior y a un renovado entusiasmo por vivir.
Hay una belleza tanto simbólica como real en cada manifestación natural, en la migración de las aves, en el flujo y reflujo de la marea, en los repliegues de las yemas preparadas para la primavera.
Hay algo infinitamente reparador en los reiterados estribillos de la naturaleza, la garantía de que el amanecer viene tras la noche, y la primavera tras el invierno.
La profesora de Ética Ambiental Mª Ángeles Martín, en el prólogo del libro, expresa de un modo exquisito el valor de la obra: “El sentido del asombro ayudará a entender no solo a esta mujer, sino la razón que subyace en la denuncia que la ha caracterizado. Este libro es su obra más trascedente y desconocida. Más allá de revelar en su vida las agresiones a la naturaleza, su principal legado fue enseñarnos que no hay mejor manera de preservarla que experimentar su grandeza”.
Tras la lectura de esta pequeña joya literaria naturalista, me reafirmo en mi empeño de potenciar y cultivar el sentido de asombro por los árboles y su mundo. No sólo para conocerlos mejor y cuidarlos sino también porque ese sentimiento nos conecta con la esencia invisible del mundo, con ese flujo que atraviesa toda la naturaleza y nos hace sentirnos parte integrante de la armonía universal.
Escrito por Rosa, jueves 17 de septiembre de 2015.

martes, 8 de septiembre de 2015

Hallaron otro Stonehenge en Inglaterra cinco veces más grande

 

Hallaron otro Stonehenge en Inglaterra cinco veces más grande

 
 
 
 
 
 
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Los vestigios prehistóricos encontrados en el subsuelo a menos de tres kilómetros de las famosas columnas, podrían llevar a reescribir la historia de uno de los sitios arqueológicos más enigmáticos del planeta.
LUNES 07 DE SEPTIEMBRE 2015
Los vestigios enterrados de un momento prehistórico que fueron hallados en Durrington Walls, a menos de tres kilómetros de distancia del célebre Stonehenge, enGran Bretaña, podrían cambiar las hipótesis sobre uno de los sitios arqueológicos más enigmáticos del planeta.
Se trata de un anillo neolítico con un diámetro de 1,5 kilómetros, integrado por 90 monolitos de piedra, de los cuales 30 están intactos, con una altura de hasta 4,5 metros.

Dataría de hace 4.500 años y ocupa cinco veces el área de Stonhenge, por lo que los arqueólogos hablan de un “superhenge”. El conjunto pudo constituir un gigantesco complejo ceremonial.
Es enorme. Estamos empezando a ver el mayor monumento de piedra de este tipo que se haya conservado enterrado en Gran Bretaña y posiblemente en Europa”, afirmó Vincent Gaffney, uno de los dos arquitectos que encabezó la investigación.
El descubrimiento se logró mediante el rastrillaje del subsuelo en una zona de 12,5 kilómetros cuadrados de superficie alrededor de las famosas columnas.
Para las pesquisas, los arqueólogos del proyecto “The Stonehenge Hidden Landscapes Project” (Los Paisajes Ocultos de Stonehenge) –realizado en conjunto con la universidad de Birmingham y el Instituto Ludwig Boltzmann de Viena– emplearon tecnologías tales como un magnetómetro, un radar y un escáner láser en 3D.
En ese mismo lugar ya había sido identificada una estructura prehistórica semi circular de 500 metros.
“Hasta ahora, pensábamos que sólo se trataba de un gran talud y una fosa”, explicó a la BBC Vincent Gaffney. “Pero por debajo de ese monumento macizo, se encuentra otro”, agregó.
Los arquitectos suponen que el anillo descubierto contó originalmente hasta 200 piedras. “Las que faltan pudieron ser usadas para construir Stonehenge”, explicó a la agencia de noticias AFP el arqueólogo Wolfgang Neubauer, que calificó el descubrimiento de “fantástico”.
Stonehenge (“piedras de pie”, en inglés antiguo) es uno de los monumentos prehistóricos más importantes del mundo. Fue edificado entre los años 3.000 y 2.300 antes de Cristo y se desconoce todavía cómo fue posible transportar y alinear los megalitos según los movimientos del sol. Es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Tomado de: Infobae

jueves, 27 de agosto de 2015

Glifosato: Los europeos comen basura, pero a la carta

Glifosato: Los europeos comen basura, pero a la carta

26/08/2015
Opinión
La Comisión de la UE se niega a permitir que expertos independientes tengan acceso al informe elaborado por el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) en la evaluación de riesgos del glifosato, que decidirá si retira del mercado el agrotóxico o renueva su uso, luego del informe del IARC. Violando de forma flagrante el Derecho a la Información Pública, el Derecho de los Consumidores y el Derecho a la Salud de los Estados Miembros.

El pedido de informes fué enviado por carta a la UE por el Dr Christoph THEN, miembro de Testbiotech. Una semana después la respuesta de la Comisión de la UE fue una negativa a permitir que expertos independientes tengan acceso al informe elaborado por el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) en la evaluación de riesgos del glifosato. Argumentando que los documentos puestos a disposición de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) por el gobierno alemán "están protegidos en su totalidad" de forma confidencial. La Comisión de la UE llegó a la conclusión que no hay "ningún interés público de primer orden" que justifique el acceso. Hay, sin embargo, claramente un interés público en el asunto, ya que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró que el glifosato es probablemente carcinógeno para los seres humanos. Sin embargo, el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR), ya manifestó su sorpresa ante ésa categorización, y reiteró que no habría riesgo alguno, por lo cual saber su postura pondrá a Alemania en el ojo de la tormenta.

Lo que más repudiable es que Monsanto y otros productores de glifosato,  ya han tenido acceso a esos documentos, desde que revisaron un borrador avanzado del informe, con fecha de enero de 2015. Poco después, la industria publicó rápidamente un artículo científico donde afirma que el glifosato no sería cancerígeno.

La Comisión antepone "La protección del Proceso de toma de decisiones en curso de la EFSA y de la Comisión", manipulados por Monsanto y otras empresas, ante el Derecho de los europeos a saber qué veneno se llevan a la boca. Si eso no es un Interés Público de Primer Orden, entonces los europeos deberán sentarse a la mesa con vacas y cerdos y compartir el forraje bañado en glifosato, porque "es inofensivo" y si no lo es, no importa, Monsanto paga muy bien su silencio. 

Ésa es la ética de los mercenarios que conforman la Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Comisión Europea de Salud y Seguridad Alimentaria, cuyo director es Ladislav Miko. Ahora comprendo un poquito más la respuesta firmada por Miko, el viene de la Iniciativa "Salvaje Europa" y de un doctorado zoología, por eso sabrá mucho de comer carroña y comida para animales, una práctica que querrá extender a todas las mesas gourmet y paladares finos para comida de chefs, pero que en realidad es basura envasada.

-"El glifosato está presente en muchos productos alimenticios, porque es el herbicida más utilizado en el mundo. Si es cancerígeno y podría afectar la salud de los consumidores es grave. Por lo tanto, desde la perspectiva del interés público, no hay duda de que la transparencia en la evaluación de riesgos se debe dar como de alta prioridad ", dice Christoph Then de Testbiotech, pero los eurodiputados y científicos que responden al lobby llegaron a la conclusión de que, si los cobayos comen mierda, porqué no darle mierda a los humanos, si en definitiva con los primeros se experimenta en escala menor, y con los segundos a gran escala, pero un cero más un cero menos, en un cheque tiene importancia, en la mesa no.

A pesar de un fallo judicial dictado por el Tribunal de Justicia Europeo en 2013 (asunto T-545/11), que dice que los datos pertinentes para la evaluación del riesgo de herbicidas tienen que ser  de acceso público, vergonzosamente la Comisión de la Unión Europea, y la EFSA no cumplen con este proceso para crear más transparencia.

El Dr. Christoph Then es Director de Testbiotech.org, y coordinador de la coalición internacional "No patenten las semillas" (www.no-patents-on-seeds.org). Then es doctor en veterinaria y lleva más de 20 años estudiando los problemas actuales de la tecnología genética y la biotecnología. Trabajó en Los Verdes y hasta 2007 fué  Jefe de ingeniería genética y agricultura de Greenpeace Alemania. Testbiotech se ocupa de la evaluación de impacto en el campo de la biotecnología y promueve la investigación independiente, examina, consecuencias económicas, ética y riesgos para los seres humanos y el medio ambiente.

El párrafo primero, del Reglamento (CE) N°1049/2001 establece la siguiente excepción: "El acceso a un documento elaborado por una institución  o recibida por una institución, que se refiera a un asunto en que la decisión no haya sido tomada aún, por la institución, se denegará si la divulgación del documento puede perjudicar seriamente el proceso de toma de decisiones de la institución, a menos que haya un interés público superior ". Publicar lo que se está tratando cuando ya decidieron y no saben cómo maquillarlo para que salga a la luz, es un interés solo de billetera. Pero para los europeos es lo mismo lo que entra por la boca, que lo que sale en el retrete, lo que en definitiva importa es una cuenta bancaria abultada, que les permita visitar varios retretes por el mundo, porque al final, de algo hay que morir, y Monsanto ya decidió cuándo.



 
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domingo, 19 de julio de 2015

Un día como hoy de 1923 nacía en La Plata el cirujano que inventó la técnica del by pass y salvó decenas de millones de vida en el mundo.

Un día como hoy de 1923 nacía en La Plata el cirujano que inventó la técnica del by pass y salvó decenas de millones de vida en el mundo. En su homenaje hoy se celebra el Día de la Medicina Social.


Un día como hoy de 1923 nacía en La Plata el cirujano que inventó la técnica del by pass y salvó decenas de millones de vida en el mundo. En su homenaje hoy se celebra el Día de la Medicina Social.
Más: http://argentina.ar/…/07/12/efemerides-30099-rene-favaloro.…

viernes, 17 de julio de 2015

Los árboles son unos magníficos proveedores de alimento y vitaminas en forma de frutas bellas y deliciosas.POR LOS ÁRBOLES INVISIBLES

Sube a por duriones

by Teo
Los árboles son unos magníficos proveedores de alimento y vitaminas en forma de frutas bellas y deliciosas. "El que quiera fruta que suba al árbol" es una máxima muy conocida del historiador y clérigo inglés Thomas Fuller (1608-1661), que se cita como metáfora moral de la recompensa al esfuerzo. Pero no vivimos en la Inglaterra del siglo XVII y la mayoría estamos acostumbrados a acercarnos al supermercado o a la tienda de alimentación más cercana para elegir cómodamente entre una rica variedad de frutas cultivadas. En este mercado globalizado puedo adquirir en Sevilla kiwis de Nueva Zelanda, aguacates de Perú, mangos de Brasil, uvas de Chile, pomelos de Sudáfrica o manzanas de Francia. Gran parte de la población mundial (54%) vivimos en núcleos urbanos y hemos perdido el contacto con el "árbol madre" que nos abastece de frutos.
En contraste, muchos habitantes de bosques y selvas siguen subiendo a los árboles para alcanzar su recompensa, los frutos. Hace unos años, en las páginas de un suplemento semanal vi una imagen del fotógrafo Sebastião Salgado (Aimorés, 1944) que me impactó. La foto en blanco y negro mostraba una visión lateral del dosel intrincado y las copas entrelazadas de un bosque tropical, posiblemente tomada desde una atalaya cercana. Enormes hojas de palmas ocupaban casi toda la parte derecha. Un tronco recto de árbol atravesaba verticalmente la foto, cerca de la margen izquierda. Por el tronco gigantesco trepaba una figura humana; un hombrecillo empequeñecido por la grandeza de la selva, que en la primera visión de la foto pasaba desapercibido. Una composición magistral.
Salgado_durian_general
Salgado_durian_detalle
Esta primavera las fotos de Salgado llegaron a Sevilla en una exposición itinerante, instalada al aire libre ("Arte en la Calle") frente al pequeño jardín del Archivo de Indias. Allí estaba de nuevo el hombrecillo trepando absorto por el tronco gigantesco, entre paseantes y curiosos. Visto más de cerca se le podía apreciar musculoso, vestido solo con un taparrabos, trepando a pulso el tronco con ayuda de una cuerda a modo de cincha y apoyando los pies descalzos. La leyenda de la foto al fin me desveló que se trataba de un joven del clan mentawai que subía a cosechar durianes, en la Isla Siberut (Indonesia).


El rey de las frutas tropicales

El fruto del durión (o durián) es muy apreciado en el sudeste de Asia donde se le denomina el "rey de las frutas". Hay 30 especies del género Durio (en la familia Malváceas) de las que nueve producen frutos comestibles, la más extendida y cultivada es Durio zibethinus.
En occidente, el médico y botánico español Juan Fragoso ofreció una de las primeras reseñas sobre esta fruta, en su obra enciclopédica de 1572. "Muchos tienen por una de las más excelentes frutas de la india oriental, los doriones de Malaca, que son del tamaño de nuestros melones, con una corteza muy dura y cubierta de muchas espinas". Además, "cuentan los que han visto el árbol ser tan grande como un nogal" ¹.
En efecto, los árboles del durión son altos, hasta de 40 m, tienen troncos rectos (como se aprecia en la foto de Salgado) y gruesos, de unos 2 m de diámetro, las primeras ramificaciones están a unos 20 m. Es decir, hay que trepar bastante para alcanzar los deseados duriones.
Los frutos son en verdad una buena recompensa. Son grandes, pesan unos 2-3 kg, con una piel gruesa cubierta de espinas. En su interior esconden unos arilos  carnosos, dulces, cremosos, que pueden ser de color crema, amarillo, naranja o rojo, según la variedad y especie. Estos arilos comestibles suponen el 15-35% del peso de la fruta y son ricos en proteínas (2,5%), lípidos (2,5%) e hidratos de carbono (28%), además de minerales, vitaminas y fibras.
Acuarela china de 1824, British Library.
Acuarela china de 1824, British Library.
La atracción por los duriones va más allá de su valor nutritivo, es una pasión para muchos asiáticos. El naturalista y geógrafo Alfred R. Wallace (1823-1913) viajó durante ocho años por el archipiélago malayo dónde conoció y se aficionó a los duriones. Es bien conocida la historia de la carta que escribió desde allí a Darwin en 1858 con sus ideas sobre la selección natural, el revuelo académico que originó y su papel seminal en la Teoría de la Evolución. Unos años antes, en 1856, escribió una carta a William J. Hooker, director de los Jardines de Kew, narrándole las excelencias de los duriones.
El durión es una fruta de carácter perfectamente único, no tenemos nada con la que pueda ser comparada.
Es redonda u ovalada, del tamaño de un melón pequeño, de color verde y cubierta de espinas fuertes. Desde la base al ápice se pueden distinguir cinco líneas que son las suturas de los carpelos y muestran por donde se pueden abrir con un buen cuchillo y unas manos fuertes. Las cinco cavidades están rellenas con una masa de pulpa firme, color crema, que contiene unas tres semillas cada una. Esta pulpa es la parte comestible, y su consistencia y sabor son indescriptibles. Una crema rica con sabor intenso a almendra puede dar una buena idea, pero a veces hay trazos de sabores que recuerdan al queso cremoso, la salsa de cebolla, el vino de jerez y otros platos incongruentes. Luego hay una rica suavidad pegajosa en la pulpa que ninguna otra tiene, pero que le añade su delicadeza. No es ni ácida ni dulce ni jugosa; sin embargo no necesita ninguna de esas cualidades porque en sí misma es perfecta. Mientras más comes menos te sientes inclinado a parar. De hecho, comer duriones es una sensación nueva digna de un viaje al Este para experimentarla.
Quizás no sea correcto decir que el durión sea la mejor de todas las frutas porque no puede ofrecer jugos refrescantes como la naranja, la uva o el mango, pero en cuanto a producir un alimento del sabor más exquisito no tiene rival. Si tuviera que elegir un representante de la perfección de cada clase sería al durión y a la naranja como el rey y la reina de las frutas.
Los nativos de estas islas tienen adicción por los duriones. Cuando llega la temporada de su maduración abandonan sus poblados y acampan en el bosque durante semanas, alimentándose básicamente de duriones.
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Señal en el metro de Singapur.
Para Wallace era la fruta perfecta, sin embargo tiene un pequeño inconveniente, su olor penetrante no a todo el mundo agrada. El viajero y gastrónomo Richard Sterling lo describe en su blog como si se mezclara en una batidora excremento de cerdo, aguarrás y cebollas podridas, aderezándolo con un calcetín sudado. Quizás refleja un prejuicio occidental o una diferente sensibilidad cultural con los aromas. En cualquier caso este olor intenso del durión maduro no es gratuito, ni está diseñado para espantar a los gastro-snobs; es una fuerte llamada a los mamíferos de la selva, que se orientan más por el olfato que por la vista, para que dispersen sus semillas. Al reclamo olfativo del durión maduro acuden elefantes, rinocerontes, orangutanes, tapires y jabalíes, incluso algunos carnívoros como tigres, leopardos y civetas, toda una fiesta en la selva. En cambio, en el ecosistema urbano este aroma del bosque no está permitido, así se pueden ver señales de prohibición de llevar duriones en transportes públicos, hoteles y aeropuertos de las ciudades asiáticas.

Santuario de Siberut

La isla de Siberut, al oeste de Sumatra (Indonesia), tiene unos 4.030 km² casi en su totalidad ocupado por bosque tropical húmedo, gracias a la alta precipitación que recibe (media anual de 4.217 mm). Se pueden encontrar más de 100 especies de árboles diferentes en pocas hectáreas de bosque, siendo las familias más diversas Euforbiáceas, Lauráceas, Mirtáceas y Moráceas. Está incluida en el punto crítico (hot spot) de biodiversidad denominado Sundaland, una de las zonas más biodiversas y también más amenazadas del planeta.
Thomas Raffles (1781-1826) fue gobernador de Bengkulu (Sumatra), donde la Compañía Británica de las Indias Orientales se dedicaba a la producción y comercio de la pimienta y la nuez moscada. Además de fundar Singapur en 1819 como puerto británico realizó expediciones por el archipiélago. En una de ellas, en 1819, se descubrió la extraña y singular planta parásita de flores enormes, Raflessia arnoldii, que fue nombrada en su honor. En 1821 visitó la isla Siberut y se quedó impresionado por la amabilidad e ingenuidad de sus habitantes, en una carta escribió que le parecía estar en el Jardín del Edén.
La etnia Mentawai ha estado habitando el arco de pequeñas islas que se alinean al occidente de Sumatra, desde hace al menos 2.000 años. Son pueblos que viven de la caza y la pesca, de la recolección de frutos (como el durión) y del sago (almidón obtenido de la palmera Metroxylon sagu), del cultivo del taro y las bananas, y la cría de cerdos y gallinas. Son animistas y tienen un sistema de rituales y tabúes que mantienen el equilibrio de la gente y los recursos del bosque. Un dicho mentawai reconoce que "como el pez en el agua, nuestras vidas son inseparables del bosque y la tierra". En 1981 la isla Siberut fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, con la intención de conservar su rica biodiversidad (incluyendo cuatro especies endémicas de primates) y que los casi 20.000 indígenas mentawai pudieran conservar su cultura ancestral en equilibrio con la naturaleza. Más tarde, en 1993 la parte occidental de la isla fue protegida como Parque Nacional por el Gobierno de Indonesia.
Sin embargo existen diversas amenazas que, como una maldición bíblica, están destruyendo este Jardín del Edén. La explotación maderera y la destrucción de la selva para plantar palmas aceiteras, cultivo en expansión en Indonesia, están alterando los ecosistemas y las formas de vida en esta isla. Por otra parte, el contacto con las costumbres modernas está causando la pérdida de las culturas tradicionales.
Sebastião Salgado dedicó ocho años a buscar por todo el mundo las imágenes y las historias de su magna obra Génesis². Una sección la dedica a los Santuarios, "lugares donde las comunidades humanas continúan viviendo de acuerdo a sus culturas y tradiciones ancestrales". Con sus fotos pretende "ver y maravillarnos, y comprender la necesidad de proteger estos lugares".
La historia y la imagen potente del joven mentawai que sube a por duriones en la selva de Siberut nos asombra y nos maravilla, alimenta nuestra imaginación y nos confirma que vivimos en un mundo hermoso, pero también vulnerable.
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¹ Fragoso, J. 1572. Discurso de las cosas Aromáticas, árboles y frutales, y de otras muchas medicina simples que se traen de la India Oriental, y sirven al uso de la medicina. Francisco Sánchez, Madrid.
² Salgado, S. 2013. Génesis, Taschen, Madrid.

Escrito por Teo, 16 de julio 2015.