viernes, 9 de enero de 2015

Árbol de los Deseos by Rosa(POST DE LOS ÁRBOLES INVISIBLES)

Fecha: 01/09/15 06:43:56

Asunto: [Nueva entrada] Árbol de los Deseos
Rosa publicó:"El deseo forma parte de la naturaleza humana. Según el pensamiento occidental, es un motor vital que impulsa nuestra conducta y nos mueve a realizar acciones para satisfacerlo. Cuando se anhela algo con vehemencia, somos capaces de hacer cuanto sea necesa"

lunes, 22 de diciembre de 2014

"ORO AZUL" BAJO LA SELVA... El tesoro que esconde la ‪#‎Amazonía‬. LA AMAZONÍA ALBERGA UN AUTÉNTICO OCÉANO SUBTERRÁNEO...


"ORO AZUL" BAJO LA SELVA...
El tesoro que esconde la ‪#‎Amazonía‬.
LA AMAZONÍA ALBERGA UN AUTÉNTICO OCÉANO SUBTERRÁNEO...
La Amazonia posee una reserva de agua subterránea con un volumen calculado en más de 160 billones de metros cúbicos, de acuerdo con la estimación de Francisco de Assis Matos de Abreu, docente de la Universidad Federal de Pará (UFPA), dada a conocer durante la 66ª Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), que culminó el pasado 27 de julio en el campus de la Universidad Federal de Acre (UFAC), en la localidad de Rio Branco, norte de Brasil.
Ese volumen es 3,5 veces mayor que el del Acuífero Guaraní, un reservorio subterráneo de agua dulce que abarca territorios de Uruguay, Argentina, Paraguay y fundamentalmente Brasil, con 1.200.000 kilómetros cuadrados (km²) de extensión.
“Esa reserva subterránea representa más del 80% del total de agua de la Amazonia. El agua de los ríos amazónicos, por ejemplo, representa solamente el 8% del sistema hidrológico del bioma, y las aguas atmosféricas tienen aproximadamente el mismo porcentaje de participación”, dijo Abreu durante el evento.
Sin embargo, el conocimiento sobre ese “océano subterráneo”, es todavía muy escaso y debe perfeccionarse, tanto para evaluar la posibilidad de utilización para el abastecimiento humano como para preservarlo, en razón de su importancia para el equilibrio del ciclo hidrográfico regional.
De acuerdo con Abreu, las investigaciones sobre el Acuífero Amazonia empezaron hace tan sólo 10 años, cuando él y otros científicos de la UFPA y de la Universidad Federal de Ceará (UFC) realizaron un estudio sobre el Acuífero Alter do Chão, en el distrito de Santarém (estado de Pará).
Dicho estudio indicó que el acuífero, ubicado en medio del escenario de una de las más bellas playas fluviales del país, tendría un depósito de agua dulce subterránea con un volumen estimado en 86,4 billones de metros cúbicos.
“Nos sorprendieron enormemente los resultados del estudio y entonces resolvimos profundizarlos. Para nuestro asombro, descubrimos que el Acuífero Alter do Chão integra un sistema hidrogeológico que comprende las cuencas sedimentarias del Acre, del Solimões, del Amazonas y del Marajó. Juntas, esas cuatro cuencas poseen aproximadamente una superficie de 1.300.000 kilómetros cuadrados”, dijo Abreu.
Ese sistema hidrogeológico, denominado por el investigador y sus colaboradores Sistema Acuífero Grande Amazonia (Saga), empezó a formarse a partir del período Cretácico, hace alrededor de 135 millones de años.
En razón de los procesos geológicos acaecidos durante ese período, quedó depositada en las cuatro cuencas una extensa cobertura sedimentaria, con espesores del orden de miles de metros, explicó Abreu.
“El Saga es un sistema hidrogeológico transfronterizo, toda vez que abarca otros países de América del Sur. Pero en Brasil se ubica el 67% del sistema”, dijo.
Con todo, una de las limitaciones para la utilización del agua disponible en el reservorio radica en la precariedad del conocimiento concerniente a su calidad, apuntó el investigador. “Pretendemos recabar información sobre la calidad del agua hallada en ese depósito para verificar si es apropiada para el consumo.”
“Estimamos que el volumen de agua del Saga que podrá utilizarse a mediano plazo para el suministro humano e industrial, o para la irrigación agrícola, será muy pequeño, en razón del tamaño de la reserva y de la profundidad de los pozos construidos actualmente en la región, que no superan los 500 metros y tienen un caudal elevado, de 100 a 500 metros cúbicos por hora”, dijo.
A juicio de Abreu, debido a que ese depósito subterráneo representa un 80% del agua del ciclo hidrológico de la Amazonia, urge tenerlo como una reserva estratégica para el país.
“En la interacción entre la selva y los recursos hídricos, asociada al movimiento de rotación de la Tierra, la Amazonia transfiere alrededor de 8 billones de metros cúbicos de agua anuales hacia otras regiones de Brasil. La población que vive acá en la región no utiliza esa agua, que representa un servicio ambiental colosal que presta este bioma al país, toda vez que sostiene al agronegocio brasileño y al régimen de lluvias, éste a su vez encargado de llenar los reservorios productores de hidroelectricidad en las regiones sur y sudeste del país”, analizó.
VULNERABILIDADES...
De acuerdo con Ingo Daniel Wahnfried, docente de la Universidad Federal de Amazonas (Ufam), uno de los principales obstáculos para estudiar el Acuífero Amazonia reside en la complejidad del sistema.
Como el reservorio está compuesto por grandes ríos, con capas sedimentarias de distintas profundidades, resulta difícil definir los datos de flujo del agua subterránea para todo el sistema hidrogeológico amazónico, por ejemplo.
DEFENDER Y CUIDAR LA AMAZONÍA, EQUIVALE A PROTEGER LAS RESERVAS NATURALES DEL PLANETA !!
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((( Corre la Voz )))

domingo, 14 de diciembre de 2014

La cumbre mundial del clima esquiva el fracaso con un acuerdo débil (ELPAÍS)

La cumbre mundial del clima esquiva el fracaso con un acuerdo débil

El documento final salva la cara a la reunión de Lima pero no convence

El presidente de la COP20, Manuel Pulgar, anuncia el acuerdo. / C. BOURONCLE (AFP)
La Cumbre del clima resolvió en una hora lo que se había atascado dos semanas. La sensación es que después de alargar un día extra la reunión se alcanzó un acuerdo la madrugada del domingo porque no había más remedio. El texto final fue el último intento de la presidencia de la 20ª Conferencia de las Partes (COP) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de sacar de la parálisis las negociaciones. Y dio resultado. El documento venció las últimas resistencias y logró salvar la cara de una cita a la que se llegó con las expectativas muy altas y que estaba obligada a no fracasar.
Los países fijaron los requisitos para que todos presenten sus compromisos individuales para luchar contra el calentamiento global ante la ONU antes del 1 de octubre del próximo año. Ese es el camino abierto hacia la cumbre que todo el mundo tiene en mente: París 2015. En Francia se tiene que firmar un nuevo pacto global para sustituir al ya obsoleto Protocolo de Kioto. La presión sobre París es enorme, los científicos han hablado claro y aseguran que si no se empieza a trabajar desde ya en la reducción de emisiones contaminantes el calentamiento global puede crear efectos devastadores en todo el planeta.
Las negociaciones chocaron una y otra vez en las diferencias entre los países más y menos desarrollados
Con París en la mira de todos, los avances de esta cita de Lima son relativos. Se llegó a Perú con la idea de que de aquí saldría un borrador del futuro acuerdo. Eso se ha conseguido solo a medias. Existe un texto que compila todas las aspiraciones de los 196 países, pero aún es inmanejable. Las partes están obligadas a seguir trabajando en ello el próximo año para llegar a Francia con algo más concreto. El verdadero escollo de los delegados de los países estos días fue definir cómo y cuándo se tendrán que presentar los compromisos que deberá asumir cada país para contribuir a la lucha común.
El objetivo a largo plazo es evitar que la temperatura del planeta suba más de dos grados, barrera fijada por la ciencia para impedir consecuencias catastróficas. Eso implica trabajar en varios frentes. Hay que frenar la deforestación, aumentar el desarrollo de energías limpias o reducir el uso de combustibles fósiles, pero más allá de las acciones concretas el calentamiento global se ha convertido ya en un tema económico que divide y enfrenta a los países ricos y a los pobres.
Los países en vías de desarrollo, más vulnerables a los efectos del cambio climático, no están dispuestos a avanzar en la lucha común si los más ricos y con mayor responsabilidad en la contaminación no se comprometen a entregarles ayudas para enfrentar al calentamiento global. Ese fue uno de los puntos que impidió el acuerdo hasta que el texto final incluyó la petición a los países desarrollados de aumentar las ayudas.
“Aunque la Unión Europea deseaba un acuerdo más ambicioso en Lima, creemos que estamos en camino para alcanzar un acuerdo global en París”, comentó Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Clima y Energía, informó AFP. La delegación española en la cumbre de Lima, encabezada por la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, celebró un acuerdo que confirma que se puede lograr un pacto global, según Europa Press. A su regreso a Madrid, Tejerina declaró: “La Cumbre recién concluida en Lima ha sido compleja, y para llegar a este texto final se ha requerido de mucho esfuerzo de todas las partes, por lo que este acuerdo alcanzado es la clara evidencia de la voluntad de todos los países para frenar el cambio climático”.
Para las organizaciones ambientales lo conseguido no es suficiente. "Las negociaciones climáticas fracasaron en dar resultados (...) Los gobiernos fallaron rotundamente en alcanzar un acuerdo sobre planes específicos para reducir las emisiones antes del 2020, con el cual se sentarían las bases para terminar la era de los combustibles fósiles y se aceleraría el paso hacia las energías renovables y una mayor eficiencia energética", asegura Samantha Smith, líder de la Iniciativa Global de Clima y Energía de WWF. “Las decisiones tomadas en Lima no excluyen la posibilidad de un acuerdo en París, pero hacen poco para mejorar las probabilidades de éxito”, valora Oxfam.
El camino a París puede ser de todo menos fácil. El aire de optimismo que había dejado este año en materia ambiental por el anuncio de EE UU y China de reducir emisiones se ha esfumado en 13 días en Perú. La profunda brecha que separa a los países del mundo se impone a la certeza de que hay que hacer algo para salvar el planeta. A los optimistas solo les queda agarrarse a que Lima no es París.

Las claves que lograron el acuerdo

JACQUELINE FOWKS
Las negociaciones encallaron durante los 13 días de la Cumbre del clima de Lima en la elaboración de un documento que recogiera la forma en la que los países tendrán que presentar sus compromisos de reducción de emisiones el próximo año de cara a la cumbre de París.
El documento presentado la madrugada del sábado por la presidencia de la conferencia no salió adelante porque carecía de tres aspectos importantes para los países más perjudicados por el cambio climático: los isleños del Asia-Pacífico, los conocidos como like-minded (Argentina, Venezuela, Bolivia y los países árabes productores de petróleo) y los países menos desarrollados.
Algunas de sus reclamaciones fueron incluidas en el texto final que logró desatascar la reunión:
  • Reconocer que los países tienen responsabilidades diferentes en la emisión de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, en la obligación de disminuirla para evitar que siga subiendo la temperatura de la Tierra. “Aún vivimos en un mundo con profundas desigualdades: la diferenciación no es una referencia que pertenece al pasado”, afirmó el delegado de Brasil. Este punto fue aceptado e incluido en el texto final.
  • Incluir referencias a la financiación de las ayudas de las naciones ricas a los países menos desarrollados para enfrentarse a los efectos del cambio climático. “La acción contra el cambio climático cuesta. En vez de hacer que los países que contaminan paguen, están haciendo que paguen los pobres”, dijo el delegado de India. Nicaragua y Uganda también expresaron la misma preocupación. El documento finalmente aprobado puso el acento sobre la necesidad de aumentar las ayudas.
  • Detallar que las ayudas económicas de los países ricos se destinen a los países que sufren pérdidas y daños debido al cambio climático. Fue reclamado por Filipinas, Uganda, Nicaragua, Pakistán y otros países africanos. El texto final incluye una referencia y dice que se retomará el tema.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Cambio climático y bosques by Teo

Cambio climático y bosques

by Teo
Las actividades humanas están cambiando el clima del planeta que nos acoge. Es un hecho que no podemos ignorar. A principios de noviembre 2014 se presentó en Copenhague el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (conocido como IPCC por sus siglas en inglés). El mensaje es preocupante: “la influencia humana en el sistema climático es clara y va en aumento. Si no se le pone freno, el cambio climático hará que aumente la probabilidad de impactos graves, generalizados e irreversibles en las personas y los ecosistemas”.
El Informe de Síntesis (Synthesis Report) del IPCC culmina la evaluación más actual y completa sobre el cambio climático del planeta. Durante los últimos seis años, unos 800 científicos de 80 países han evaluado más de 30.000 informes científicos y han recogido y organizado los principales resultados en cinco volúmenes, que en total suman unas 5.000 páginas¹. Un impresionante esfuerzo de coordinación para alcanzar el máximo conocimiento posible y con el rigor más objetivo sobre el cambio climático, un tema que nos afecta a todos.
La destrucción de los bosques es una de las fuentes principales de emisión de gases de efecto invernadero. Se estima que durante los últimos 250 años (desde la Revolución Industrial) la deforestación y otros cambios de uso del suelo han sido responsables de la emisión acumulada de 180 gigatoneladas² (Gt) de carbono a la atmósfera.
La mayor parte de las emisiones de CO2 se producen por la quema de combustibles fósiles (carbón y petróleo) en la industria y en los transportes. En el mismo período de 250 años esa quema de combustibles fósiles, junto con la fabricación de cemento, han liberado 375 Gt de carbono a la atmósfera. Conviene recordar que el carbón, la principal fuente de energía durante la Revolución Industrial, es un producto de los bosques antiguos que dominaban el planeta durante el Carbonífero (hace 300-350 millones de años), que secuestraron el carbono de la atmósfera y lo almacenaron en esa forma de alto contenido energético.
Los bosques actuales tienen un papel crucial en la captación de CO2 y su fijación en forma de biomasa, y de compuestos orgánicos en el suelo forestal. Los ecosistemas terrestres han removido de la atmósfera unas 160 Gt de carbono durante los últimos 250 años.
La importancia de los bosques en la mitigación del cambio climático fue reconocida durante la Cumbre del Clima que tuvo lugar en Nueva York el pasado mes de septiembre, organizada por las Naciones Unidas.
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Declaración de Nueva York sobre los Bosques
Por iniciativa de Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, en la Cumbre del Clima se firmó la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, que a continuación se transcribe.
Los bosques son esenciales para nuestro futuro. Más de 1,6 millones de personas dependen de ellos para obtener alimentos, agua, combustible, medicinas y para sus formas de vida y sus culturas tradicionales. En los bosques se halla aproximadamente un 80% de la biodiversidad terrestre y desempeñan un papel vital en la protección del clima mediante la captura de carbono de forma natural. Sin embargo, cada año un promedio de 13 millones de hectáreas de bosques desaparecen, a menudo con efectos devastadores sobre las comunidades y los pueblos indígenas. La destrucción de los bosques naturales para la producción de materias primas (como soja, aceite de palma, carne y papel) es responsable de aproximadamente la mitad de la deforestación mundial. Por otra parte, la infraestructura, la expansión urbana, la obtención de energía, la minería y la recolección de leña también contribuyen en mayor o menor grado a la pérdida forestal.
Compartimos la visión de reducir, detener y revertir la pérdida de bosques a nivel global, mientras que al mismo tiempo se mejore la seguridad alimentaria para todos. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la deforestación y el aumento del secuestro de carbono con la restauración forestal serán extremadamente importantes para limitar el calentamiento global en solo 2°C. De hecho, los bosques representan una de las soluciones mayores y más efectivas económicamente de las que están disponibles hoy en día para frenar el cambio climático. Las acciones para conservar, gestionar de forma sostenible y restaurar los bosques pueden contribuir al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza, al estado de derecho, a la seguridad alimentaria, a la resistencia climática y a la conservación de la biodiversidad. Estas acciones también pueden ayudar a asegurar que se respeten los derechos de los pueblos indígenas dependientes de los bosques, así como a fomentar su participación y la de las comunidades locales en la toma de decisiones.
Con nuestros diversos mandatos, capacidades y circunstancias, colectivamente nos comprometemos a hacer lo que nos corresponde para lograr los resultados que se mencionan a continuación. Actuaremos en una alianza colectiva, asegurando además que haya incentivos económicos fuertes y a largo plazo que sean proporcionales con el tamaño del desafío.
• Reducir la tasa de pérdida de bosques naturales a nivel mundial, por lo menos a la mitad para el año 2020, y hacer esfuerzos para detener totalmente la pérdida de bosques naturales para el año 2030.
• Apoyar y ayudar a cumplir el objetivo del sector privado de eliminar la deforestación causada por la explotación de productos agrícolas, tales como el aceite de palma, la soja, el papel y los productos de carne vacuna, a más tardar para el año 2020, reconociendo que muchas empresas tienen metas aún más ambiciosas.
• Reducir significativamente la deforestación derivada de los otros sectores de la economía para el año 2020.
• Apoyar las alternativas a la deforestación impulsada por las necesidades básicas (tales como la agricultura de subsistencia y la dependencia de la leña para energía), de manera que alivien la pobreza y promuevan el desarrollo sostenible y equitativo.
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Deforestación en el Río Chagres, Panamá. Foto: Tomas Munita; National Geographic.
• Restaurar 150 millones de hectáreas de tierras degradadas y de tierras forestales para el año 2020 y aumentar significativamente la tasa de restauración a nivel mundial a partir de entonces, restaurando al menos otras 200 millones de hectáreas para el año 2030.
• Incluir objetivos ambiciosos y cuantitativos de conservación y restauración forestal para el año 2030 en el marco del desarrollo global post-2015, como parte de los nuevos objetivos internacionales de desarrollo sostenible.
Acordar en el año 2015 la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y de la degradación de los bosques como parte de un acuerdo climático global post-2020, de conformidad con las normas acordadas a nivel internacional y en consonancia con el objetivo de no superar el calentamiento en 2°C.
• Proporcionar apoyo para el desarrollo y la implementación de estrategias para reducir las emisiones forestales.
• Premiar a los países y jurisdicciones que tomen medidas para reducir las emisiones forestales, especialmente a través de políticas públicas para aumentar los pagos por la reducción de emisiones verificadas, y en el abastecimiento de materias primas para el sector privado.
• Fortalecer la gobernanza forestal, la transparencia y el estado de derecho, al mismo tiempo que se empodera a las comunidades locales y se reconocen los derechos de los pueblos indígenas, especialmente los relativos a sus tierras y recursos.
El logro de estos resultados podría reducir las emisiones entre 4,5 y 8,8 gigatoneladas de carbono por año para el 2030. Al trabajar en colaboración, podemos lograr estos objetivos y trazar un nuevo rumbo hacia la conservación, la restauración y la gestión adecuada de los bosques para el beneficio de todos. Invitamos a otros a unirse a nosotros en el compromiso de un mundo donde las personas y los bosques crezcan juntos.
Quién apoya y quién se abstiene en la Declaración
La declaración no supone un compromiso legal de los firmantes pero es un posicionamiento público con vistas a la decisiva Conferencia de París en diciembre 2015 (la llamada COP 21, es decir la Vigésima Primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).
Representantes de 32 países firmaron la Declaración: Estados Unidos de América, Canadá, Unión Europea (además del representante europeo apoyaron la declaración algunos países importantes como Alemania, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Holanda y Noruega); entre los países latinoamericanos firmaron México, Chile, Colombia, Perú y República Dominicana; de los firmantes de Asia destacan Japón, Corea del Sur, Indonesia, Filipinas y Vietnam; y de África Kenia, República del Congo y Etiopía.
Entre los grandes ausentes están los emergentes BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica; tampoco firmaron algunos países americanos importantes (además de Brasil) como Argentina o Venezuela; otros ausentes destacados fueron Australia y Nueva Zelanda, y los países del sur de Europa – España, Portugal, Italia y Grecia –.
Por otra parte, firmaron los representantes de 20 gobiernos regionales; tres regiones de Brasil (Acre, Amapa y Amazonas) compensaron la ausencia del gobierno central. El gobierno de Cataluña compensó la ausencia de España (aunque estuviera representada por la Unión Europea). Cinco gobiernos regionales de México y cinco de Perú confirmaron el compromiso de sus respectivos países.
Es muy relevante que la Declaración estuviera firmada por 40 empresas multinacionales que se abastecen de materias primas cuya obtención pueda estar relacionada con la destrucción de bosques. Algunas tan conocidas como Danone, Kellogg´s, McDonalds, Nestlé, Unilever, L´Oreal, Yves Rocher y Johnson & Johnson.
Por último, también firmaron 65 Organizaciones de la Sociedad Civil (CSO, de las siglas en inglés), incluyendo 16 agrupaciones de Pueblos Indígenas y conocidas organizaciones conservacionistas como la International Union for Conservation of Nature (IUCN) y la World Wildlife Fund (WWF).
La Declaración lleva asociada una Agenda de Acción (voluntaria) que sirve de guía a gobiernos, empresas y organizaciones para cumplir los objetivos. Por ejemplo, las CSOs pueden "educar al público a través de campañas de concienciación para promover el consumo y la producción sostenible". Específicamente, limitando el consumo de productos asociados con la deforestación y favoreciendo a las empresas que adopten la política de cero-deforestación.
Otro futuro es posible
Sabemos con bastante certeza cómo está cambiando el clima y tenemos herramientas para predecir lo que puede pasar en el futuro próximo. En el Informe del IPCC se plantean opciones para que los impactos del cambio climático permanezcan en un nivel controlable. Incluyen medidas de mitigación o políticas para reducir la concentración de gases invernaderos en la atmósfera y aumentar los sumideros de carbono, combinadas con iniciativas y medidas de adaptación para reducir la vulnerabilidad de los sistemas humanos y naturales a los efectos del cambio climático.
Mediante políticas de desarrollo sostenible que combinen medidas de adaptación y mitigación se conseguirá reducir el impacto del cambio climático (siguiendo trayectorias resilientes al clima) y alcanzar las situaciones de menor riesgo dentro de los futuros posibles (ver esquema del IPCC).
Esquema IPCC 2014 futuros
Esquema de la situación actual del planeta y las diferentes trayectorias que resultan de una secuencia de decisiones colectivas, hacia los futuros posibles con mayor o menor riesgo (IPCC, 2014a, pág.88).
Ese cambio debe ser colectivo y universal. Es necesaria una acción coordinada de todos los países para cambiar a una economía global de cero-emisión de carbono. Hace unos días, Xi Jinping ponía fecha por primera vez (aunque lejana, 2030) para comenzar a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en China, el primer país emisor de CO2. Un primer paso que despierta cierto optimismo con vista a las negociaciones de París 2015.
Los árboles son nuestros aliados, siempre lo han sido. Actuando de manera invisible remueven constantemente el dióxido de carbono de la atmósfera y lo convierten en hermosas formas vivientes de hojas, troncos y raíces. Construyamos entre todos ese utópico "mundo donde las personas y los bosques crezcan juntos", como propone la Declaración de la ONU.
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¹ El Quinto Informe de Evaluación del IPCC consta de cinco volúmenes que están disponibles en la web del IPCC:
• IPCC (2013). Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, RU, 1535 págs. (Resumen en español).
• IPCC (2014a). Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part A: Global and Sectoral Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, RU, 1132 págs.
• IPCC (2014b). Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part B: Regional Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, RU, 688 págs.
(Resumen en español de las dos partes).
•  IPCC (2014c). Working Group III. Mitigation of climate change. WGIII Assessment Report 5. Final Draft, 2108 págs. (Documento sin publicar; Resumen en inglés).
• IPCC (2014d). Climate Change 2014 Synthesis Report. Longer Report. Adopted 1 November 2014, 116 págs. (Documento sin publicar; Resumen en inglés).
² Una gigatonelada (Gt) de carbono es igual a mil millones de toneladas o siguiendo el Sistema Universal, igual a un petagramo (Pg), es decir mil billones de gramos.

Escrito por Teo, jueves 20 de noviembre de 2014.