viernes, 6 de noviembre de 2020

 YO VIVO EN EL PARQUE NACIONAL LANÍN.

Parque Nacional Lanín
Desde su creación, el 11 de mayo del año 1937, el Parque Nacional Lanín resguarda y protege una importante porción de bosque andinopatagónico, siendo por otra parte el responsable de garantizar la prestación de servicios turísticos y la atención del visitante.
En sus 412.000 hectáreas de superficie, dada especie animal o vegetal cumple silenciosamente su rol cotidiano en el camino de la perfección, basado en un delicado equilibrio de colores, sabores, texturas y sonidos, dónde todo aquél que llegue sentirá que ha encontrado el Paraíso.
Ana María Manceda
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Ana María Manceda
 ha añadido una foto y un vídeo del 6 de noviembre a las 13:00.

Hoy a las 13:00  
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PARQUE NACIONAL LANÍN :
Nuestro Parque Nacional contiene especies vegetales y animales únicas por su belleza e importancia ecológica.
El Parque se encuentra al pié de la cordillera de los Andes. Por tal motivo su flora presenta una variación altitudinal considerable, dada en función de la disminución paulatina de las precipitaciones a medida que se avanza hacia el este.
Este fenómeno está determinado por los vientos húmedos provenientes del océano Pacífico (oeste), que al ascender por el lado chileno, condensan su humedad; y al pasar al lado argentino la descargan en forma de lluvia o de nieve para luego continuar secos hacia el océano Atlántico (este).
Así, Usted podrá ver que el paisaje alterna desde las altas cumbres casi desnudas de vegetación, pasando por lengas achaparradas , la lenga arbórea, el bosque mixto de coihue, raulí, roble pellín y ñire, con sotobosque de cañas y arbustos; llegamos al ecotono entre el bosque y la estepa, donde el ciprés, el radal, pastos duros, arbustos y matas achaparradas habituadas a un régimen de lluvia escaso, se conjugan para dar lugar a la estepa patagónica.
Se han detectado en el Parque Nacional Lanín 106 especies de plantas leñosas; 305 especies de plantas herbáceas, y más de 48 especies de arbustos, lianas, enredaderas, hemiparásitas, helechos, hongos, algas y líquenes.
Los bosques del Parque y Reserva Nacional Lanín son muy valiosos desde el punto de vista de la conservación. En efecto, los únicos bosques de araucaria que se encuentran en el sistema nacional de áreas protegidas son los del Parque y Reserva Nacional Lanín.
En la espesura del bosque late la vida de una fauna con características muy particulares.
No estamos solos cuando paseamos por el bosque, más de 165 especies de animales vertebrados tienen su hábitat en él: peces, anfibios, reptiles, mamíferos y aves.
Si prestamos atención a nuestros sentidos, en cualquier lugar que nos hallemos, podremos escuchar alguna de las 102 aves identificadas.
A los mamíferos, si bien no será fácil observarlos, podremos constatar su presencia, observando sus huellas en el suelo o en la nieve.
Además de la especial flora y fauna nativa, se encuentran especies exóticas introducidas por el hombre como la rosa mosqueta, retamas, pino ponderosa, además del ciervo colorado, el jabalí, y la liebre europea.También son introducidas las especies de pesca de valor deportivo tales como las truchas y el salmón.
Ana María Manceda

6 DE NOVIEMBRE; DÍA DE LOS PARQUES NACIONALES ;


  6 DE NOVIEMBRE; DÍA DE LOS PARQUES NACIONALES ;

¿Qué hecho importante dio origen a la celebración? ¿Cuál fue el primer Parque Nacional? ¿Qué historias guardan esas áreas protegidas con tanto atractivo turístico? Desde la Administración de Parques Nacionales nos cuentan detalles desconocidos

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¿Por qué el 8 de octubre se celebra el Día Nacional del Patrimonio Natural y Cultural Argentino?

Con el objetivo de impulsar la reflexión y el interés de la sociedad en su preservación, en 1990, el Poder Ejecutivo Nacional declaró el 8 de octubre como Día Nacional del Patrimonio Natural y Cultural Argentino

Cuenta la historia que un 6 de noviembre de hace 114 años, en 1905, el perito Francisco Moreno cedió a la Argentina tres leguas cuadradas de su propiedad, equivalente a unas 7500 hectáreas. Ubicadas en las cercanías de la Laguna Frías y Puerto Blest, al oeste del lago Nahuel Huapi, el científico, naturalista, botánico y geógrafo donó las tierras con el fin de que fueran “consagradas como parque público natural”.


Así fue como se originó el núcleo primitivo de las áreas protegidas nacionales, conocido como el “Parque Nacional del Sur”, que 31 años más tarde se bautizaría como el Parque Nacional Nahuel Huapi. Por esta razón iniciadora, cada 6 de noviembre se celebra el Día de los Parques Nacionales.




¿Qué son los Parques Nacionales?

Son áreas protegidas que cumplen funciones de relevancia en la conservación de recursos naturales y culturales. Sectores del territorio continental o marino de gran valor en cuanto a su biodiversidad y belleza escénica donde están limitadas las actividades humanas, contando con un estatus de protección legal. Argentina ha sido un país pionero en la región y de los primeros en el mundo, en materia de creación de Parques Nacionales.


¿Cuántas áreas protegidas hay en nuestro país?


La Administración de Parques Nacionales cuenta con 48 areas protegidas, 46 en territorio continental y 2 marinas, divididas por regiones.


Región Noroeste:


Parque Nacional Baritú (Salta), Reserva Nacional El Nogalar de Los Toldos (Santa Victoria Salta), Monumento Natural Laguna de los Pozuelos (Jujuy) Parque Nacional Calilegua (Jujuy), Reserva Nacional Pizarro (Anta, Salta), Parque Nacional El Rey (Salta), Parque Nacional Los Cardones (Cachi, Salta), Parque Nacional Aconquija (Tucumán), Parque Nacional Copo (Pampa de los Guanacos, Santiago del Estero), Reserva Natural Formosa (Formosa).


Región Noreste:


Parque Nacional Chaco (Chaco), Reserva Natural Educativa Colonia Benítez (Chaco), Parque Nacional El Impenetrable (Chaco), Parque Nacional Iguazú (Puerto Iguazú, Misiones), Parque Nacional Iberá (Corrientes), Parque Nacional Mburucuyá (Mburucuyá, Corrientes), Parque Nacional Río Pilcomayo (Formosa), Reserva Natural Estricta San Antonio (Misiones).


Región Centro


Parque Nacional El Leoncito (Calingasta, San Juan), Parque Nacional Traslasierra (Córdoba), Parque Nacional Quebrada del Condorito (Córdoba), Parque Nacional San Guillermo (San Juan), Parque Nacional Sierra de las Quijadas (San Luis), Parque Nacional Talampaya (La Rioja).


Región Centro Este


Parque Nacional Campos del Tuyú (General Lavalle, Buenos Aires), Parque Nacional El Palmar (Entre Ríos), Parque Nacional Islas de Santa Fe (Santa Fe), Parque Nacional Pre-Delta (Diamante, Entre Ríos), Parque Nacional Ciervo de los Pantanos (Buenos Aires)


Región Patagonia


Parque Nacional Lago Puelo (Chubut), Parque Nacional Laguna Blanca (Neuquén), Parque Nacional Lanín (Neuquén), Parque Nacional Lihué Calel ( La Pampa), Parque Nacional Los Arrayanes (Neuquén), Parque Nacional Los Alerces (Chubut), Parque Nacional Nahuel Huapi (Neuquén y Río Negro), Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (Chubut)


Región Patagonia Austral


Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo (Jaramillo, Santa Cruz), Reserva Natural Silvestre Isla de los Estados (Tierra del Fuego), Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino (Santa Cruz), Parque Nacional Los Glaciares (Santa Cruz), Parque Nacional Monte León (Santa Cruz), Parque Interjurisdiccional Marino Makenke (Santa Cruz), Parque Nacional Patagonia (Santa Cruz), Parque Nacional Perito Moreno (Santa Cruz), Parque Nacional Tierra del Fuego (Tierra del Fuego)


Parques Nacionales Marinos


Namuncurá – Banco Burdwood I (Zona Económica Exclusiva Argentina), Yaganes y Banco Burdwood II.


La historia de los Parques Nacionales más conocidos de Argentina

Algunos de los Parques Nacionales son elegidos, habitualmente, como destinos turísticos y visitados por un gran número de turistas tanto argentinos como extranjeros. Estos  son los más conocidos:


Nahuel Huapi


El primer Parque Nacional del país. Su origen se remonta al año 1903. Es un refugio de naturaleza y cultura y un lugar de encuentro de pobladores criollos, comunidades mapuches, vecinos y turistas. Las 717.261 hectáreas recorren las provincias de Neuquén y Río Negro y convive con ciudades como San Carlos de Bariloche y Villa La Angostura.


Los Cardones


Creado en noviembre de 1996 en el departamento de Cachi, centro oeste de la provincia de Salta. Abarca una superficie de 64.117 hectáreas que albergan ambientes de las ecorregiones Altos Andes, Puna, Monte de Sierras y Bolsones y Yungas.


El Impenetrable


Creado en el año 2014 e inaugurado en agosto de 2017. Está ubicado en el norte de la provincia del Chaco. El buen estado de conservación de su flora y su fauna, en sus 130.000 hectáreas aprox. Lo convierten en un importante atractivo turístico del noreste argentino.

Iguazú

Ubicado próximo a Puerto Iguazú, Misiones, posee una superficie de 67.620 hectáreas. Fue designado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1984. Las Cataratas del Iguazú, una de las nuevas Maravillas del Mundo, poseen Valor Universal Excepcional, según la Unesco.


El primer propietario de estas tierras, Gregorio Lezama las vendió en un remate público por considerarlas de escaso valor. Su siguiente dueño, Domingo Ayarragaray, lo promovió parcialmente, colocando un hotel y caminos para que los visitantes pudieran ver los saltos y explotó el tesoro maderero del lugar. Luego fue adquirido por el gobierno del Presidente Hipólito Yrigoyen y declarado Parque Nacional el 9 de octubre de 1934.


Talampaya


Ubicado sobre el centro oeste de la provincia de La Rioja, creado el 10 de julio de 1997, posee una superficie de 213.800 hectáreas. En el año 2000 la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró Sitio de Patrimonio Mundial, el área compuesta por el Parque Nacional Talampaya y el Parque Provincial Ischigualasto, denominándolos Parques Naturales Ischigualasto / Talampaya.


El Palmar


Creado el 28 de enero de 1966, se encuentra en el sudeste de la provincia de Entre Ríos, con una extensión de 8.213 hectáreas. En el área fueron hallados asentamientos de 1000 años de antigüedad, que se corresponden con la cultura que dio origen a los grupos de cazadores denominados yaros. Posteriormente se fusionaron con grupos charrúas. 


Lago Puelo


Su nombre deriva de las voces mapuches puel (este) y co (agua). Está ubicado en la provincia de Chubut y posee una superficie de 27.674 hectáreas. En el año 1937 el Estado argentino declaró como reservas con destino a parques nacionales varias zonas andinopatagónicas. Entre ellas se encontraba Los Alerces (Chubut) en la Provincia de Chubut, que contaba con un anexo situado a unos 115 km al norte. En el año 1971 se otorga el estatus de Parque Nacional al, hasta ese momento, Anexo Puelo.


Lanín


Se encuentra en el sur de la provincia de Neuquén con una extensión de 412.013 hectáreas.


Los Arrayanes


Comprende la Península de Quetrihué, dentro del Lago Nahuel Huapi, al sur de la Provincia de Neuquén. Posee una superficie de 1.796 hectáreas. La Península de Quetrihué integró el Parque Nacional Nahuel Huapi desde la creación del mismo. Luego se estimo conveniente asignarle el carácter de Parque.



Los Alerces


Se encuentra en el oeste de la provincia de Chubut, con una superficie de 259.570 hectáreas. El 7 de julio de 2017 la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró Sitio de Patrimonio Mundial a 188.379 hectáreas del Parque Nacional Los Alerces, de las cuales más de siete mil protegen Bosques Milenarios de Alerces con ejemplares que alcanzan 2.600 años de existencia.


Los Glaciares


Recorre una superficie de 726.927 hectáreas en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz. Fue creado para preservar una extensa área de hielos continentales y glaciares, del bosque andino-patagónico austral y muestras de la estepa patagónica.


Perito Moreno


Ubicado en el centro oeste de la provincia de Santa Cruz, tiene una superficie de 141.830 hectáreas. **En el año 1937 el Estado argentino declaró como Reservas con destino a Parques Nacionales varias zonas andinopatagónicas. Entre ellas se encontraban las zonas de Lanín, Los Alerces, Los Glaciares y Perito Moreno las cuales fueron designadas Parques Nacionales en el año 1945.



Parque Nacional Tierra del Fuego


Creado en 1960, se ubica en el extremo sudoeste de la isla de Tierra del Fuego, sobre el canal Beagle y próximo a la ciudad de Ushuaia. Preserva cerca de 70.000 hectáreas de Bosques Patagónicos que invitan a disfrutar caminatas en contacto con la naturaleza virgen.


Fotos: Gentileza Administración de Parques Nacionales

sábado, 24 de octubre de 2020

el efecto mariposa: TEORÍA DEL CAOS


«El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Este proverbio chino es el origen, junto a las investigaciones del matemático y meteorólogo Edward Lorenz, de una de las más cinematográficas teorías físicas: el efecto mariposa.8 nov. 2017
¿Qué es el efecto mariposa? La teoría del caos: POR ESO TODAS LAS ACCIONES QUE REALIZAMOS CONTRA LA NATURALEZA , SEA DONDE SEA, AFECTARÁ A TODO EL PLANETA.
Ana María Manceda





 

viernes, 7 de agosto de 2020

Los baobabs, los gigantes africanos y la pesadilla de ‘El Principito’

 

Los baobabs, los gigantes africanos y la pesadilla de ‘El Principito’

 
 
 
 
 
 
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Árboles y libros

GUILLERMO ALTARES
4 AGO 2020 – 19:04

Los grandiosos árboles encarnan la imaginación de África y simbolizan, como los olmos o los tejos en España, la fuerza de la comunidad

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Ilustración de ‘El Principito’, con los baobabs devorando el planeta. SAINT-EXUPÉRY

Cuando llegó a la tierra, el Principito tenía un único problema: los baobabs. El misterioso niño proveniente de un pequeño planeta, tan minúsculo que en realidad era un asteroide, el B-612, aparece en mitad del desierto en el cuento de Antoine de Saint-Exupéry y pide al aviador varado en la arena que le dibuje una oveja. “El tercer día conocí el drama de los baobabs”, escribe el narrador de El Príncipito (Salamandra / Alianza Editorial). Y así descubre para qué necesita a la oveja: su planeta es tan pequeño que si deja que crezcan los baobabs se lo comerán entero y por eso está obligado a arrancarlos de raíz cuando son todavía un arbusto. El animal puede ayudarle comiéndose las malas yerbas.

Así explica la situación el narrador del cuento: “Había semillas terribles en el planeta del Principito… Eran las semillas de baobabs. La tierra del planeta estaba infestada. Y un baobab, si tomamos medidas demasiado tarde, no podremos deshacernos de él nunca. Ocupa todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño, y los baobabs son demasiado numerosos, lo hacen estallar”. Y entonces aparece el dibujo ya clásico del planeta devorado por tres enormes baobabs.

Sin embargo, la opinión del Principito es muy minoritaria, tanto entre los seres humanos que conviven con estos grandiosos árboles, para los que tienen inmenso poder simbólico, como para los naturalistas. En la película Kirikú y la bruja, de Michel Ocelot, que recrea en dibujos animados un cuento popular africano con música de Youssou N’Dour, el pueblo donde arranca la historia aparece protegido por un enorme baobab, con su descomunal y rechoncho tronco y sus ramas y hojas arriba del todo. Javier Fuertes Aguilar, biólogo y científico titular del Real Jardín Botánico de Madrid, muestra su pasión por estos árboles y por las ceibas (ambas pertenecen a la familia Malvaceae). Existe una especie de baobab en África continental –marca el árido paisaje de las sabanas de Senegal o de Tanzania entre muchos otros países–, seis en la isla de Madagascar y otra en Australia. ¿Cómo llegaron hasta Kimberley, en el noroeste de la inmensa isla continente? Es un misterio.

“Hay también muchos baobabs en la India”, explica Fuertes Aguilar, un sabio de los árboles. “Vienen directamente de las conexiones humanas, por ejemplo de los portugueses que los trajeron desde Mozambique”, señala. “Es un árbol que forma parte de la imaginación del continente. Es además una planta muy resistente, que aguanta muy bien la falta de agua y que puede vivir cientos, incluso miles de años”. Sus primos hermanos americanos, las ceibas, son también enormes y también están preparados para duros meses de sequía.

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Avenida de los baobabs en Madagascar GETTY

Tanto las ceibas como los baobabs no son solo importantes por su belleza, por su antigüedad (existen ejemplares centenarios y milenarios), lo son sobre todo por el papel que desempeñan en la comunidad, que se pierde en la prehistoria. Un estudio genético sobre la distribución de los baobabs en Australia publicado en 2015 por un equipo científico pluridisciplinar demostró que existe una relación entre las diferentes subespecies de árboles y los grupos lingüísticos aborígenes. Este hallazgo, sumado a los estudios de paleobotánica, llevan a la conclusión de que los grupos humanos contribuyeron a la distribución geográfica de estos árboles. Pero no es necesario irse tan lejos en el tiempo ni en el espacio para buscar esa relación sagrada entre árboles y humanos.

Francis Hallé, el gran investigador francés de los árboles tropicales, cuenta en su libro Alegato por el árbol (Libros del Jata): “Todos los lectores de El Principito conocen los baobabs y los peligros a los que se expone el perezoso que les deja invadir su planeta. Indudablemente, Antoine de Saint-Exupéry tiene derecho a la licencia poética, pero el botánico no puede evitar pensar que es injusto presentar al baobab como un árbol peligroso, cuando se caracteriza por una absoluta falta de violencia y múltiples usos que merecen conocerse mejor”. “Los grandísimos y viejísimos baobabs están a menudo huecos y, siempre y cuando les hagamos una puerta, podemos conseguir que desempeñen funciones diversas: casa, bodega, pozo séptico, tumba, osario, prisión, iglesia o ¡sala de reunión!”, prosigue Hallé

Su poder como elemento de cohesión en la comunidad y su fuerza simbólica se repite con otros árboles en muchas otras culturas. “Tenemos numerosas equivalencias en España y en Europa”, explica el veterano naturalista español Joaquín Araújo, que acaba de publicar Los árboles te enseñarán a ver el bosque (Crítica). “Por ejemplo la relación entre los robles y los druidas en el mundo celta. Siempre han sido un lugar de encuentro: alguno de los pactos más sagrados que se han hecho en este mundo ha sido bajo un árbol. En el mundo Mediterráneo, las olmas estaban en la plaza del pueblo y eran árboles centenarios, sociales y afables. El tejo es otro árbol sagrado para las culturas centroeuropeas”.

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Árbol de Gernika. GETTY

El naturalista y escritor Ignacio Molina ha estudiado esta relación entre los árboles y las sociedades en su libro Árboles de Junta y Concejo (Libros del Jata): “Cuando Humboldt estuvo en lo que entonces se llamaba Senegambia relata que encuentra una reunión de la gente del pueblo, una junta de vecinos, dentro de un enorme baobab hueco. Es una imagen perfecta de la unión entre el paisanaje y el paisaje, reflejado por ese árbol totémico. Existen muchos árboles de junta: los olmos, tejos, robles, que están presentes en toda la península. Cada vez que hay que hacer algo importante se recurre a ellos, el árbol del parlamento, de la fiesta, del baile. Eso se ha perdido, aunque queda algún ejemplo: el tejo de San Miguel del Río en Asturias o, naturalmente, el árbol de Gernika, que se han convertido en un símbolo del País Vasco, no solo de Vizcaya. La olma era la gran diosa que estaba en mitad de la plaza, era venerada por los vecinos”. Molina emplea el pasado porque la grafiosis, un hongo, ha matado a la inmensa mayoría de los olmos de Europa y se ha llevado su papel totémico en la plaza de los pueblos (donde se utilizaba sobre todo el femenino para referirse al árbol sagrado).

La medievalista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ana Rodríguez, recuerda también “el árbol en Runnymede bajo el cual Juan sin Tierra fue obligado por los nobles ingleses a firmar la Magna Carta en 1215”, un árbol que todavía vive en la ribera del Támesis y que puede tener entre 1.400 y 2.500 años. “En 2015 se conmemoró aquel hecho instalando un árbol en la muestra anual de la Royal Horticultural Society en Londres, patrocinada por Amnistía Internacional. Diseñado por Frederic Whyte, celebraba la historia de los derechos humanos. Como se explica en la instalación, un árbol solitario representa el tejo bajo el cual se firmó la Magna Carta en Runnymede en 1215. Cinco cipreses representan los textos que proceden de la Magna Carta: la Declaración de Derechos de 1689, el Acta de Abolición de la Esclavitud (1833), la declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), descrita por Eleanor Roosvelt como la Magna Carta para toda la humanidad, la Convención Europea de Derechos Humanos (1955) y el Acta de Derechos Humanos de Inglaterra de 1988”.

Pese a que los árboles siguen marcando el paisaje en las grandes ciudades, el jardinero paisajista e investigador botánico en obras de arte Eduardo Barba, que ha publicado recientemente El jardín del Prado (Espasa), cree que “muchas sociedades se han desligado de la función social de los árboles”. “El árbol como punto vertebrador se mantiene en aquellas sociedades que tienen un contacto más cercano con la naturaleza. Se trata de árboles que conservan un manto protector. En culturas que están muy ligadas a la tierra, el árbol sigue siendo un símbolo de fuerza, de libertad, de paz”.